Crianza, Mis freakadas, sueños

ESPLÉNDIDO

 

No me siento espléndido. Y si me preguntáis desde cuándo, os diré que ni idea. Días, semanas, meses, qué se yo. No obstante, lo que sí sé, es que sentirse espléndido, se ha convertido en una losa para mí.
Porque si me siento espléndido, me siento creativo, gracioso y completo. Y si por el contrario no me siento espléndido, entonces me siento pesado, miedoso y plasta.
Plasta…buff. No hay cosa que odie más junto a los grupos de música que imitan a los grupos de música famosos, los pasas en los “pasarratos” y los abuelos que no entienden la sencilla frase “pasen por caja en orden de cola”, que tener la sensación que soy un plasta.
Además, el no sentirse espléndido también lo percibo en el “entorno”. Sí, mi amada palabra creada por el genio Cruyff y que tanto me acompaña en el día a día, apareciendo en mis stories de IG, en mis podcasts, en mis libros y en mis textos…y que por supuesto en éste, no iba a faltar.
Y es que el “entorno” prefiere lo espléndido a lo miedoso. Lo que tiene chispa a lo que da pereza. Lo gracioso a lo pesado. Y ojo, tampoco lo culpo, porque yo también lo preferiría a leguas. Porque os diré que abro la boca, le doy al “rec” o le meto caña al “Pilot” y al instante, ya me estoy dando cuenta de la pereza que voy a dar. Entonces, la cosa fluye menos, los audios son más largos, las canas aparecen con más frecuencia y los “simples monstruos” pasan a ser monstruos gigantes vestidos con petos rollo Minions…y que comen almas.
¿Monstruos rollo Minions y come almas?
Me lo guardo para mi próximo libro.
Y ojo, porque esto no va de textos llorones, miedos sin sentido o hojas en blanco. De falta de musas, “pajas mentales” o ver el vaso medio vacío en vez de medio lleno…Esto va de no sentirse espléndido. Y cuando no me siento espléndido, todo cuesta más.
Siento que en esta reflexión no os hable de proyectos chulos, os explique anécdotas graciosas u os de consejos paternales para acabar con los niñofóbicos de una vez por todas…es lo que tiene no sentirse espléndido.
Sin embargo, lo más espléndido de todo, es que lo espléndido, al igual que las chapas, los clásicos de los 80 o los juegos retro…siempre vuelve.
Bueno, a decir verdad, las chapas nunca se fueron… ¿Y sabéis que?
Algo que desde el día que apareció nunca se ha ido, me da que solo puede ser algo realmente espléndido.

 

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