Mi vida es un TOC

Tener un TOC es agotador. Empezando por su nombre que ya de por sí impresiona: Trastorno Obsesivo Compulsivo, como si los que tuviéramos TOC fuésemos Jack Torrance, el protagonista del film “El resplandor” o algo así. No, el nombre no ayuda para nada la verdad. Por otro lado si lo abreviamos y lo dejamos en simplemente TOC, sin quererlo le da un rollo más amable, simpático e incluso entrañable.

Hay un montón de TOCS, algunos de ellos muy graves, de esos que los que los sufren cuesta que vean la luz o por desgracia nunca la verán, de esos que convierten el mío automáticamente en un juego de niños. Sin embargo, mi TOC no es nada fácil. No es amable, ni un aliado, ni divertido, más bien  es tocahuevos, molesto y  experto en ponerme obstáculos en la vida, aunque también os he decir que con el tiempo, se ha convertido en un extraño e incómodo compañero de viaje que me permite que le haga chistes y que me ría de él y con él.

Todo en la vida tiene un comienzo, y mi TOC nació (Y siguió hasta día de hoy)  pisando el blanco de los pasos de cebra, tocando la madera de cualquier sitio  pensando que si no lo hacía moriría algún familiar mío o incluso yo, comprobando la llave del gas un millón de veces, comprobando el ladrón  apagado un millón de veces más…y así toda la vida. Y así el resto de mi vida… imagino.

Ese fue (Y es) el TOC simpático, el del niño gracioso, joven supersticioso y padre despistado que llega tarde a los encuentros porque revisa su casa hasta la saciedad. Sin embargo el TOC no tenía suficiente con todo aquello. Necesitaba mayor protagonismo, ser la  “rock star” del festival de verano de moda y no un simple telonero que pasa sin pena ni gloria por el escenario. Así que una noche se gustó y harto de ser un secundario de lujo, pasó a primer plano y  sin avisar…eso por supuesto. Fue en un taxi y de vuelta a casa del cine donde trabajaba, a las tantas de la noche y solo. Empecé a sudar como nunca lo había hecho, empecé a imaginar cosas terribles como que el taxista me asesinaba, me violaba y entonces, empecé a tener mucho miedo. Miedo porque aquellos pensamientos eran demasiado reales, demasiado palpables, demasiado todo…

En principio lo achaqué a la imaginación, a la misma de los informes escolares de EGB y los premios de los “juegos florales”, a la que siempre está presente en mi moleskine roja  de mis cafés cotidianos, la que siempre está ”para la bueno y para lo malo” como me gusta decir. Pero esos pensamientos siguieron, esos miedos aumentaron, y ya no en taxis, sino en lavabos públicos, callejones y demás sitios. Y ya no eran los taxistas o gente desconocida que intentaba hacerme daño, ahora el que creaba el dolor siendo el protagonista principal en esas escenas de pánico…era yo.

Yo era el asesino, el violador, el malo. Ya no “solo” sufría por si me hacían daño, sino sufría por si lo hacía yo, dotando todo ello de una culpabilidad y un “sin vivir”  insoportable. Pero a pesar de ello, resistía al TOC. Y aunque cada vez sus apariciones fueran más fuertes, sus ataques más agresivos y con cada imagen me desgastaba más, lo tenía cogido por la mano, o al menos eso creía yo, claro.

Nada más alejado de la realidad…

Fue un día en una comida familiar cuando vi que aquello para nada lo tenía controlado. El TOC pasó de imágenes a palabras, gritos e insultos que aparecieron en mi cabeza y una vez más sin avisar, para  increpar sin piedad alguna a familiares, amigos y conocidos. ¿Cómo era posible todo aquello? Evitar lavabos publicos, taxis o no cruzarse con personas era una medida fácil a escapar del TOC, evitar la confrontación, salir corriendo…pero y los insultos o palabras  en tu cabeza? ¿Como se luchaba contra eso?

Y entonces una noche fue el detonante de que visitara a un psicólogo. Hacía tiempo que Vane estaba preocupada y me insistía en que fuera y yo le respondía siempre lo mismo: “No estoy loco, estoy bien”. Que grave error…

Esa noche llegué a casa y estaba Vanessa, y cuando nos disponíamos a hacer la cena, vi unas tijeras de cocina. Y sí, me imaginé cómo la asesinaba. Me asusté tanto que le pedí a  Vanessa que por favor bajara a la calle y tirase las tijeras al container. Ella se sorprendió muchísimo, pero me hizo caso. Y entonces a raíz de eso, bueno mejor dicho, a raíz de todo, me obligó a ir al psicólogo.

Vanessa es la protagonista de esta historia. Gracias a ella estoy aquí escribiendo este post sobre el TOC. Si en vez de hacer lo que hizo, hubiese salido  corriendo como (lo reconozco) posiblemente hubiese hecho yo a la inversa, no sé qué sería de mí a día de hoy. Ella me lleva ayudando sin “peros” desde esos horribles días, y aún hoy en día cuando hablamos con alguien y sale la historia de las tijeras de la cocina y le preguntan a Vanessa si no tuvo miedo en ningún momento, me fascina su respuesta:

“Nunca tuve miedo, porque sabía que Carlos era incapaz de hacer algo así”.

Os soy sincero, me pensaba que me estaba volviendo loco. Me pensaba que ahí había llegado el final de mi vida, el final de todo. Recuerdo un día en el zoo y explotar a llorar delante de un amigo y de Vanessa diciendo que creía que me iba a morir.

El día del psicólogo, fue posiblemente uno de los días más importantes de mi vida. Fue el día en el que supe lo que tenía, conocí a mi enemigo y conocí cómo podía vencerlo o mejor dicho, cómo podía convivir con él.

Al entrar junto a Vanessa por la consulta y ver como mi psicóloga  de nombre Roser se parecía físicamente a Eva Hache…me hizo gracia.  Aquello fue realmente simpático, como si estuviera todo escrito para que ya desde un principio, todo aquello me resultara más fácil. Entonces lo primero que le pregunté a Roser en tono angustiado era que cómo sabía ella que yo no estaba loco. Ella me hizo una media sonrisa y me dijo: “¿Para ti que es estar cuerdo? ¿Dime, quién está cuerdo?”. Brillante.

Roser nos preguntó un montón de cosas de nuestra vida, nos escuchó, nos escuchó y nos escuchó, para acabar poniéndonos un ejercicio muy simple pero de una lógica devastadora a todo lo que me estaba ocurriendo: Nos pidió que durante un minuto ninguno de los dos, pensáramos en un elefante rosa. Evidentemente Vanessa y yo dejamos de pensar en un millón de cosas en ese minuto…menos en el elefante rosa.

Ese es mi TOC: Un elefante rosa que no se va de mi cabeza, aunque yo prefiero describirlo como una bici BH que se atasca en el charco del camping Sitges y no hay manera de llegar al super  para comprar chuches.

La psicóloga nos dijo que tenía un TOC (palabra que no tenía ni idea que quería decir por entonces), que era un trastorno relacionado con la ansiedad y que era algo crónico. Buff…”crónico”, recuerdo como si fuese ayer que aquella palabra fue la que más me asustó de todo lo que nos explicó. Y después de casi dos horas explicándole todas esas imágenes perturbadoras, todos esos miedos y angustias, Vanessa y yo salimos de la consulta tranquilos y relajados,  porque cuando le ponen nombre a algo desconocido y que te asusta, te calma al instante. Es como una tregua, un golpe de esperanza, una bombona de oxígeno. Os engañaría si os dijera que los 11 meses posteriores de psicoterapia en forma de ejercicios de respiración, subidas a taxis, visitas  a lavabos públicos (entre otras cosas) fueron un camino de rosas…para nada. Fueron agotadores, muy agotadores. Una contínua lucha a toda aquel intrusismo en mi mente mientras que a la vez me conocía más. Entonces como por arte de magia, había extrañas situaciones del pasado que encajaban con todo aquello, tenía respuestas a un montón de preguntas que con el paso de los  años aún no había encontrado.

Todo poco a poco…encajaba.

Escribir

Durante todo este tiempo hasta fecha de hoy, el TOC y yo hemos ido al mismo paso. No somos amigos, ni colegas, ni nada por el estilo, nos adaptamos el uno al otro por la cuenta que nos trae. Y a pesar que ya no tengo desde hace años episodios tan desagradables como en el pasado y  puedo ir en taxi, entrar en lavabos públicos y evitar palabras malsonantes o imágenes aterradores en mi cabeza, e incluso hasta poder tener hasta 2 tijeras de cocina y poder cortar la pizza barbacoa sin pensar que me voy a  cargar a Vanessa, el TOC sigue ahí en mi día a día. En historias cotidianas, en miedo al qué pensarán, en tener la continua sensación de que alguien se ha enfadado conmigo sino me responde un whats app en menos de 24 horas,  en la gestión de los momentos más complicados en la crianza de mis hijos, en el miedo a si lo que escribo va a gustar, en mi vida en pareja, en los ruidos de la calle, al escuchar cualquier niño llorar. Todo está ahí, dispuesto a ponerlo difícil, dispuesto a agotarme mucho. Y sí, también es el darle millones de vuelta a las cosas, al porqué ha dicho esto, el buscarle 3 pies al gato, el irme a otras vidas a lo Walter Mitty.

Todo lo que sale de mi cabeza tiene algo o mucho de TOC, por lo tanto y a pesar de que a veces me las hace pasar algo putas, también le tengo que estar agradecido.

Durante estos últimos años, el humor ha sido la respuesta al TOC. Desde el maravilloso hashtag #TocATope utilizado por compis blogueros (muchas gracias amig@s, no sabéis lo que me habéis ayudado) en el podcast “Buenos días, Madresfera” por estar todo el mundo de los nervios con el “blogger’s day” y los premios Madresfera, hasta los chistes de TOC con mis amigos, familiares o seguidores del blog.

Ya sabéis siempre…TOC A TOPE!

Gracias, gracias a todos de verdad. Y gracias Vane por todo, porque el TOC es mucho más fácil a tu lado. Y gracias a mi amiga Míriam Tirado porque estas palabras existen gracias a su insistencia, a su confianza en mí, porque es un amor…Moltes gràcies maca.

Escribir este post es muy importante para mi. Porque por fin he dicho todo lo que pasó, todo lo que tengo y todo lo que siento. Porque hay que hablar más del TOC, pero también de otras enfermedades, problemas sociales, injusticias y demás cosas que están al orden del día y que por miedo, ignorancia o porque no nos afectan, no lo hacemos. Hablar, escuchar, compartir…

Todo es TOC en mi vida, porque mi vida es un TOC.

A día de hoy una de las frases de las que más me acuerdo de mi psicóloga Roser al yo angustiado preguntándole por el TOC, es aquella que me dijo con una seguridad pasmosa:

“Con el tiempo podrás tener una vida normal, tendrás hijos…ya lo verás”.

Pues si Roser, tenías razón. Soy padre, tengo 2 hijos maravillosos, tengo un blog y acabo de escribir un post hablando del TOC.  Ahh, y mi cabeza no para en las 24 horas del día…y con TOC.

Así que gracias Roser, porque tu elefante rosa se lo ha puesto todo este tiempo mucho más fácil a mi bicicleta BH.

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43 Respuestas a “Mi vida es un TOC

  1. Carlos, qué rabia estar lejos, porque si ahora te tuviera al lado te abrazaría muy fuerte. Por todo lo que has pasado, porque no tiene que ser nada fácil vivir con elefante o con BH, porque sé lo que te ha costado escribir esto, porque sé los miedos que has tenido que superar para hacerlo pero sobre todo: PORQUE LO HAS HECHO. Estoy orgullosa, amigo. Mucho.

    Y recuerda que… ¡Me debes unos fideos en un japo!

  2. Estoy asustada y mucho, porque aunque no soy de las que repasan mil veces que el gas est bien, si quiero que mil cosa estén en su sitio y si no está como me gusta, lo cambio, a lo cual añadir que otros de los pensamientos que describes como tuyos se me pasaba por la cabeza a mí también. Y mi miedo es, ¿ahora qué?

  3. No sabía que tu TOC era tan serio, como siempre bromeamos en Madresfera con TOC a tope y eso….Qué bien lo has afrontado, qué suerte poder contar con la ayuda de tu mujer y con terapia. Y qué bien sienta contarlo! Un abrazo, Carlos!

  4. Ay Carlos, que grande eres. Si es que todos tenemos un poco de TOC o un TIC o un TAC ¡madre miá, quien este cuerda que levante la mano! y hay que hablar de ello, y visibilizarlo, porque la normalidad no es lo normal aunque nos lo hagan creer. El miedo y la ansiedad pueden hacer mucho daño, pero no estás solo, y eso no lo olvides nunca. Además de a la maravillosa Vane y a tu familia, nos tienes a muchísimas personas que te queremos 🙂 con TOC y sin él.

  5. Fantástico, muchacho… Sabía todo lo que estas líneas iban a tener de liberadoras para ti, así que abrazote enorme a Miriam también de mi parte.
    Tus enanos se harán mayores, y por cosas como las que hoy nos escribes, podrán ir por la vida con la cabeza muy alta, porque sabrán que sí, que -“…mi padre podrá ser un tío bajito, podrá tener una nariz de Fraggle Rock y todas las tonterías que tú quieras, vale… Pero mi padre, es un tío VALIENTE. Y ahora vas y lo cascas…”- Y esa es la clase de valores, de valentía, que me encantaría que aprendieran los míos: el saber expresar lo que sienten, o el saber cuándo pedir ayuda cuando uno la necesita.
    ¿TOC? Pues TOC. Para el caso y al fin y al cabo, el que esté libre de peleas de grillos en la azotea, que tire la primera piedra… Y a otra cosa, mariposa.
    Abrazo de grizzly, bro’… 😉

  6. Felicidades y gracias. Gracias por compartir tu historia ayudando a que los trastornos psicológicos dejen de ser tabú. Te mando un abrazo enorme, deseo que te cuides cada día y cuides al niño que hay en tí ♥

  7. Chapó por tí! Chapó por aprender a vivir con ello! Chapó por Vane y por el elefante rosa! Pero sobretodo… chapó por dar este paso de contarlo, no es fácil, pero estoy segura que ayudará a mucha gente a sentirse identificado y ver que con ayuda todo se puede superar o por lo menos llevar una vida normal. Un abrazo! TOC a tope! 😉

  8. Increíble, Carlos, como lo describes. Lo veo… mi pareja tiene TOC y lo veo en cada una de tus palabras. Importantísimo darla a conocer #TOCatope

  9. Es muy valiente reconocerlo y buscar ayuda, pero más valiente aún es contárselo al mundo! Y bueno, como dicen por ahí, todos tenemos algo, aunque no esté diagnosticado, cuerdo cuerdo no conozco a nadie creo yo… Este post ayudará a mucha gente que se sienta como tú, así que sólo por eso ya te tienes que sentir orgulloso.

  10. Me he sentido muy identificada, aunque lo mío no es tan intenso y no tenía ni idea de que ese TOC concreto tenia un nombre. Me pasa mucho en el metro cuando hay gente cerca del andén y temo volverme loca y empujar a alguien. Cuando mi hija era bebé se hizo muy intenso (supongo que la ansiedad estaba en momento álgido) y no me atrevia a acercarme a balcones y ventanas por si me volvía loca y la lanzaba al vacío. También me daba por pensarlo cuando estaba con el carrito delante de un semáforo (y si me volviese loca y lo empujase?) Nunca se lo he contado a nadie! Gracias por hablar de ello

      • este pensamiento repetitivo lo padecemos muchos. Hablarlo nos ayuda, nos sentimos identificados y vemos que no estamos solos en esto

  11. Qué pena que no pueda traspasar la pantalla y darte un abrazo. Impresionante y necesario testimonio.
    En la Facultad, en clase de Sociología, lo primero que nos dijo la profe fue que todos somos desviados primarios. Esto que parece una tontería me ayudó un montón a abrir la mente!! A ver en elas diferencias oportunidades de conocer a gente distinta a mí y que merecía mucho la pena.
    Muchas gracias!!!!

  12. Qué relato, Carlos… leyendote pienso en la cantidad de gente que va por la vida con losas parecidas y no quieren/pueden/piensan en ir al psicólogo o pedir ayuda. El tema me resulta dolorosamente familiar.

  13. Hace mucho, muchísimo tiempo que no te veo. Siempre te leo. Hablo a veces con Vane y siempre he pensado que me alegró conoceros en mi “Otra vida” y teneros en esta .
    Siempre he pensado que Vane y tú sois una gran pareja. Os complementais a tope y me encanta la familia que habéis creado y tienes mucha suerte de tenerla a tu lado. Pero ella también tiene suerte de tenerte a ti. Un tío valiente . Un tío que llegado el momento supo que tenía que afrontar ese problema.
    Quien no tenga un elefante rosa en su vida; Que levante la mano.

    Carlos siempre os he tenido un gran aprecio y después de que hayas abierto tu alma y tú corazón de esta manera, pienso que te conozco un poco más y de que tengo muchísimas ganas de veros a todos. A ver si los astros se alinean y podemos hacerlo.
    Muas

  14. Uy, esto lo tiene mi hermano, y todas esas manía de las que me reía de pequeña (colocar el teléfono fijo de casa en un ángulo determinado, las revistas del baño igual, tirar 1.000 veces del cinturón de seguridad del coche para comprobar que está bien anclado…) dejaron de tener gracia cuando le dieron la baja por depresión y le diagnosticaron en firme el TOC. No sé de qué clase será el suyo porque no es un tema que saquemos mucho en las comidas familiares, la verdad.

  15. Gran, ets molt gran! Valentía, fuerza, honestidad…me faltan palabras para describirte en este momento. Hacen falta balls para hablar así, sin tapujos de todas nuestras taras, porque todos las tenemos amigo mío. Ansiedad, Toc, depres,…pero no todo el mundo lo acepta y lo visibiliza, y tú lo has hecho fantásticamente bien. Un abrazo enorme que mira, te daré el sábado!!!

  16. Muy conmovedor y valiente Carlos.
    Pensaba que tu TOC era solo una forma de hablar..y creo que muchos que pensábamos que te conociamos un poquito,te vamos a mirar con otros ojos.
    Me encanta que se lo dediques a Vanessa..
    Cómo dirías tú sois un Must como pareja y cómo familia y me encanta teneros cerca. Muchos besos y felicidades por el post..
    Emocionante.😘

  17. Eres un valiente. Por afrontarlo como lo hiciste, y como supongo que lo sigues haciendo a diario, y por compartirlo. Me he sentido identificado con muchas de las cosas que has descrito sobre tu TOC. Te apoyamos con #TOCatope!!!

  18. Eres grande Carlos!
    Yo no sabía que tu TOC era real!! Como siempre estás haciendo bromas al respecto… Me ha sorprendido mucho! Pero precisamente eso le da mucho más valor a tu historia. Has sido capaz de darle la vuelta al TOC y usarlo a tu favor, poniéndole sentido del humor a la vida.
    Y supongo que ese humor es el que te ayuda a combatir a la BH atascada.
    Ánimo y a seguirle dando caña!

  19. Ha sido fantástico! Hacía tiempo que no me sentía identificada con una historia de TOCs. Estoy “cansada” de leer siempre la autodestrucción que supone el TOC, de que la gente vea solo la parte negativa…Aunque entiendo quién lo hace (si no nos entendemos entre nosotros, “apaga y vámonos”), considero que deberíamos hacer más visible la parte positiva. Porque “sí”, considero que la tiene.
    Para mí, una frase esencial que lo cambió todo fue cuando acerté con el psicólogo adecuado y llegué diciéndole:
    -Tengo TOC y quiero que me diga cómo quitármelo
    A lo que Juan, amablemente sonrió y contestó:
    -No tienes TOC, eres TOC y yo no puedo quitarte nada. Como entiendo que has rebuscado por mil sitios y sabes, tiene sus cosas malas y buenas, tú decide con qué parte quieres quedarte.
    Y desde entonces…intento quedarme siempre con la buena: la persistencia, el perfeccionismo, el esfuerzo, el afán por conseguir lo que me propongo, la preocupación por los demás, el amor obsesivo al ser más maravilloso que he encontrado nunca y que me quiere y acepta como soy. Y reírme de la mala y conversar con mi “cabeza TOC” todo el día intentando ser sarcástica:
    -Efectivamente Lydia, seguro que se acaba el mundo si pisas la línea del suelo… pero vamos a echarle ganas y a probar si es verdad…
    En fin, entiendo que no voy a contar nada que no sepas o hayas expresado de mejor forma posible en este post.
    Simplemente, gracias por escribirlo TOCado!

  20. Increíblemente maravillosos. Estoy segura que que ese TOCacojones de TOC te hace ser más mejor persona cada día. Soys un gran equipo chicos. Sempre que te leo se me eriza el ombliguillo. Mucho sentir! Gracias Carlos! Un abrazo enorme desde las antípodas!
    Mireia

  21. Carlos , eres la leche. Ya lo sabía pero ahora más . El #TocAtope ya es un clásico gracias a ti y aunque nos lo tomamos a coña (aun sabiendo que era en serio pero no tanto) es algo serio . Desde dicho lema yo digo mucho lo del ” me entra el Toc …pero es que al leerte con calma he descubierto que yo tb tengo TOC . Hago/hice / pienso muchas de las cosas que a ti te pasan.

    Mañana nos damos un gran abrazo y hablamos . Por supuesto comparto post ahora mismo que serrá de lso tuyos mas leisos 🙂 . muackssss

  22. Valiente y conmovedor.
    Enhorabuena. Por la historia de superación y por tener el coraje de compartirla.
    Nada puede tener de malo visibilizar un problema para que todos lo conozcamos y aprendamos, también, a convivir con vosotros. A empatizar con vuestras angustias y a aprender de vuestras experiencias. Porque siempre se puede aprender de todo.
    Bravo!

  23. Brutal… el texto, tu manera de contarlo y la valentía de hacerlo!
    Gracias por tu sinceridad y por visibilizar un problema mucho más común de lo que nos pensamos.
    Mucho ánimo en la convivencia con tu TOC y que poco a poco se haga lo más llevadero posible.
    un fuerte abrazo

  24. Buenas tardes, Carlos! Una amiga me ha recomendado tu entrada porque ella pasa por algo parecido y a veces intenta explicármelo y sabe que no es fácil entenderlo cuando no lo vives… Tu relato me ha ayudado a comprender un poco mejor a las personas que conviven día a día con esta característica tan TOC-ahuevos.
    Muchas gracias por haber compartido esto con el mundo, te envío un abrazo y toda mi fuera 🙂 Pero estoy de acuerdo con Roser, ninguno de nosotros está totalmente cuerdo 😀 ¡Estamos todos majaras! Y eso convierte el mundo en un lugar pintoresco e interesante.

  25. Aunque ya te lo he dicho en privado, me parece de justicia decírtelo también por aquí.
    Eres un tío muy grande, contar esto así no lo hace cualquiera.
    Siempre me has parecido un genio, y todos los genios tienen algo que les hace especiales y distintos. Hoy me has enseñado tu diferencia, y eso me hace admirarte aún más.
    Un abrazo gordo amigo, y otro para la supermujer que tienes al lado.

  26. Qué valiente por afrontarlo tan bien y qué valiente por compartirlo. Es fundamental para normalizar, lo que es importantísimo. Muchas gracias.

  27. Gracias por este post. Ha sido increíble leerte y verme reflejada en esas mismas situaciones con mis connotaciones propias. Los miedos, el comprobar el gas (en mi caso la plancha del pelo) y el sentirme asustada.. muy asustada… Mi punto de inflexión no fueron unas tijeras sino una botella de lejía y una bebé, mi bebé, de meses. Fue horrible, la.oeor experiencia de mi vida… Creía que estaba loca, como tú pensaba que mi vida ya tenía un final y yo ni era dueña de ella pero un psicólogo me hizo ver que lo que tenía simplemente era una enfermedad con la que llevaba conviviendo 26 años. De ahí mis i seguridades, mis pocos amigos, el no querer quedarme sola en casa, el no andar de noche por la calle… Convivimos con TOC y somos quien somos gracias a él

  28. Carlos, eres valiente por contarlo… Y quiero compartir contigo una experiencia. Cuando estudiaba psicología llegamos a ese “trastorno” y el profesor preguntó si alguno habíamos imaginado alguna vez apuñalar a alguien. Unos cuantos levantamos la mano y nos contó precisamente que eso son pensamientos fruto de la ansiedad y que el miedo viene porque están sobrevalorados. Creemos que lo que pensamos lo hacemos. Yo también tengo mi propio popurri de pensamientos catastrofistas donde o soy yo la víctima o la agresora. Y vienen cuando más estresada estoy. Desde aquel día con el profesor yo ya no le di más importancia. Si pudiera, hasta haría historietas de terror, porque imaginación sobra…

    No tengas miedo, siempre digo que la cordura está sobrevalorada. Y uno de mis libros favoritos es “la locura lo cura”.

    Un 10 a tu psicóloga por señalarte el camino y otro para ti por tener el arrojo de transitarlo.

    Un abrazo.

  29. Gràcies per aquest article, ets molt valent!! Un cop vaig llegir q les persones amb toc som persones amb més moral, més ètica, massa bona gent en definitiva!! Per això ens emprenyi tant el bicho del toc!!! Una abraçada!!!

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