MI HIJO NO ES UNA ETIQUETA

Están los empanados, los listillos, los glotones, los grandes, los brutos, los trastos, los dormidos, los chungos, los buenos, los torpes, los piezas, los guapos, los pequeños, los malos, los paraditos…y un sinfín de etiquetas para dar y vender. Cada niño junto a  su bocadillo de Nocilla, sus cromos de fútbol, de animales o de “Frozen”, sus pantalones llenos de barro y su mirada llena de ilusión y ternura, puede que en algún momento tenga injustamente una etiqueta enganchada en su espalda de alguien…es así de triste.

A todas esas personas que creen que mi hijo es “movido” y huyen de él, lo ignoran, hacen ver que lo entienden, o simplemente no lo soportan. A todas esas personas que creen que mi hijo es una etiqueta, decirles algo:

Mi hijo va en bici sin ruedines, se emociona viendo la peli “Home” o el “Doraemon”, le encantan los helados de hielo, es un niño de “Alta demanda” (hacer un google y enteraros de una puta vez de lo que significa eso), le encantan los “San Jacobos”, observar la luna y que le pongan voces cuando le cuentan un cuento.

Mi hijo no embauca, ni lía, ni lidera, ni manipula, ni come la oreja… mi hijo lo que hace es invitar a los niños a que vivan  sus aventuras junto a él, y así  conseguir tesoros, escapar de cocodrilos sanguinarios, luchar contra malvados robots, picar timbres, mojarse en fuentes, ensuciarse. Sí, lo habéis adivinado…hacer el niño, el niño que es.

Mi hijo llama la atención, porque tiene celos, sueño, quiere algo, o que se yo. Y llama la atención como la llamas tu y como la llamo yo.

Mi hijo sueña despierto y dormido como su padre, y hace la puñeta a su hermano, a su padre y a su madre, a sus amigos, a quien puede, porque es un niño, porque le gusta hacer la puñeta y punto. También es generoso, atento y observador. Quiere saberlo todo, y a veces, tengo la sensación que no es que no quiera irse a dormir porque tenga miedo a la oscuridad o simplemente no tenga sueño, sino más bien porque cree que se está perdiendo cosas.

Mi hijo no te lo va a poner fácil, porque sabes una cosa, no tiene porque hacerlo.  Así que si quieres explicarme la trama de una película, tu última conquista o tu movida del otro día con la operadora de aquella compañía de telefonía móvil, ten por seguro que nos va a interrumpir, y puede llegar a ser desesperante. Se siente.

Y por mucho que a veces un servidor pretenda que le ayude (sobre todo cuando está a solas con los dos peques) y que se alíe con él, que sea su escudero, su Robin, su Sancho Panza….pues mi hijo no va a hacerlo, porque por mucho que me pese a veces, no tiene porque. Tiene casi 5 años, no 40.

Mi hijo es cariñoso, aunque ya se le haya etiquetado en que no lo es. Y  da besos cuando le da la gana. ¿O acaso tiene que estar obligado? Y entonces, el día que sin venir  a cuento te da un beso o te da un abrazo, se te cae todo al suelo.

Mi hijo es intenso, como una película de Kubrik, una atracción de esas salvajes o un combinado de esos guapos de cocteleria de lujo. Un tren desbocado, un potro de esos en los que suben los tejanos, un tornado, un no parar.

Y sí, a veces te agotas solo de verlo, y empiezas a sudar y a cagarte en todo. Pero él es así, es él, un niño, y es mi hijo, y me agota, me hace que me crezcan canas cada 10 segundos, pero si yo no lo entiendo, si yo no me pongo en su piel…entonces, ¿quién lo va a hacer?

Mi hijo adora los programas de experimentos y pociones, adora ver a su familia, a sus amigos, a su hermano,  a su padre, a su madre. Adora las chuches, escalar todo lo posible e imposible, adora esta vida como pocas personas, de verdad.

Mi hijo hace dibujos muy bonitos, volando. Porque como me dijo una vez: “Papá si tuviese un superpoder, sería  poder volar”. Él no lo sabe, pero vuela cada día, cada minuto, cada segundo, y no le hace falta capa, ni poderes, y yo que me alegro.

Mi hijo cuando te sonríe, te quita todos los males, de verdad, tenéis que verlo, quedaros con su mirada, fijaros en ella.

Mi hijo cuando sale del cole empieza a girar 360 grados camino a casa, y los trayectos con él  no van a ser rápidos,  son una odisea, un infierno, pero aburridos, te aseguro que no lo son.

Mi hijo no es un mal educado, ni un consentido, ni un listillo, ni se quiere quedar contigo, es un niño que observa, que observa y que observa. Que tiene su personalidad, sus sentimientos, sus gustos, sus deseos…como tú, como yo.

Mi hijo tiene un corazón inmenso, y no lo digo yo, lo dice muchísima gente.

Mi hijo es apasionante…te invito a que te subas al vagón y te marees junto conmigo, al final del viaje, te reirás. Te lo aseguro.

Mi hijo no es una etiqueta. Mi hijo es un niño encantador, se llama Martí y su mayor sueño es que cuando le toque la mascota de su clase, llevársela a Port Aventura…fíjate tu.

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18 Respuestas a “MI HIJO NO ES UNA ETIQUETA

  1. B-R-A-V-O. No lo has podido escribir mejor. Yo me canso de luchar q diario con las etiquetas, sobre todo con las de “malo, enmadrado, caprichoso y egoista”. Y con lo de obligarle a dar besos.. No lo soporto. Y odio con todas mis fuerzas que lo llamen “rancio” por no dar besos.
    Me ha encantado, con permiso me lo llevaré al fb mañana cuando esté en el pc 🙂

  2. ¿Y lo que a mí me alegra que Martí tenga un papá que le defiende y que se niega a que le pongan etiquetas? Como siempre, emocionante, brutal, real como la vida misma. Espero tener la misma valentía con mi peque cuando nazca… ya va quedando menos, y como ahora se mueve, ya está decidiendo “el entorno” que es muy movido… ¡La que me espera!! ¡Gracias, Carlos!

  3. Fíjate que tengo la lagrimilla suelta. Tu hijo es como mi hijo, simplemente increíble.
    Tu hijo me da que esta creciendo para ser como su padre, un tío estupendo!
    Me ha encantado.

  4. A mi bichilla lo que más le dicen es que es mala porque tiene mucho genio, porque está atravesando una etapa en la que no se quiere sentar para comer, porque no quiere que le quiten sus dibujitos de la tele… ¡Ay, estoy criando al anticristo y yo sin saberlo! Bueno, algo sí que me olía…

    • No opino como vosotros, no creo que la gente ponga etiquetas, simplemente adjetivos del comportamiento de vuestros hijos hacia ellos. Soy educadora y estáis criando monstruos mal educados justificando sus malos comportamientos y faltas de educacion con un.. Es una época.. Mala fase .. Su carácter… Y os pensáis que poner normas y exigir respeto a vosotros y a los demás sois malos padres y no es así.. EDUCACIÓN!!! Si no se puede saltar en un restaurante… No se salta! Aunque El Niño diga que esta en una nave espacial.. Créeme, a ese niño no se le va a etiquetar, simplemente se dirá lo que es .. Un mal educado, como sus padres que educan sin normas…

    • No creo que sea la niña del diablo, ya que tu no eres el diablo, pero si tiene carácter, bájale los humos, que lo conserve, es muy bueno tener carácter, pero las normas son necesarias, la educación en los sitios públicos es obligatoria!!! Y la forma de contestar de actuar de una manera correcta, se llama educación no mal carácter…

  5. Darth Vader, sabía que tú me ibas a salvar el dia, eres genial!!! yo no tengo hijos, pero tengo un sobrino, y es … parecido a tu hijo! y lo que más envidio es la pasión que pone en todo, como disfruta, cómo se enfada, como vive!! así que cuando tengo un mal dia y lo veo a él y sus hermanas, ese dia puede convertirse en un desastre o mutar a GENIAL, con ese abrazo al recogerlo en el cole, o decirte mientras cena: te quiero!

  6. gracias por recordarme que por muchas etiquetas que escuche y escuche que le ponen a mis hijas…tengo que hacer oidos sordos SIEMPRE. Porque ellas son ellas, no son etiquetas. Comparto y mucha suerte esta semana 🙂

  7. Hace sólo 5 minutos acabo de leer en una revista una ofensiva frase de un famoso pediatra que decía que: “los niños movidos sólo necesitan mejores maestros”. Ni os explico de qué humor me he puesto.
    Muchas gracias por tu post que me ha hecho sentir que hay otros muy buenos padres en mi misma situación, con unos hijos maravillosos pero con una intensidad de vida que puede superar a los que no les comprenden.

  8. La única etiqueta que se merece un niño es que ES UN NIÑO. El resto no se es, son estados. Y el problema es que las etiquetas existen contínuamente también en los adultos. Así vamos, perpetrando todos los estados para hacerlos inamovibles. Una pena.

  9. Qué pedazo de post!!! Olé!!! Ains, me ha encantado, a las claras, sin medias tintas y defendiendo a tu niño como un jabato, claro que sí, hombreya! Te acabo de descubrir gracias a Un Papá en Prácticas y el “papá no te escondas”. Yo tengo un niño tambien de 4 años (4 y medio), y una nena de 2. Un saludo!!!

  10. Vanessa…..con una que piense como tu ya hay bastante. Seguro que eres de esas que piensas que con una palmadita en el culito aprenderán seguro…. que vergüenza.
    Los niños son como son, como le haces entender a un niño de 1 año que en una tienda no hay que llorar o gritar?

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