POST NÚMERO 100.

Este post es el número 100.

Mario, este post es para ti. Llevo 99 posts hablando de frikadas, de Martí, de Vanessa, de “el lado oscuro”, de las hamburguesas sin pepinillo, de Spielberg, del entorno cabrón, de los niños “nervios”, de los parques del demonio, de Sitges, de los niños que no hacen siesta ni a la de 3, de que las musas no me vienen a ver,  del cine de los 80, de la jodida prolactina (basta ya, de verdad prolactina, vete a Siberia!), de las rabietas de tu hijo mayor delante de 100 personas, de un montón de cosas más…sin embargo, pues poco hablo del pequeño Mario.

Me lo han dicho varias veces…y yo siempre respondo lo mismo y en broma: “Es que el Mariete no tiene muchas prestaciones aún…”.

Y un huevo…vamos allá:

Mario hoy hace 1 año y 5 meses, y su mirada, esa expresión, esos ojos, son parte la fuerza del que os escribe. Mario es un tipo encantador, que adora los quesitos “Kiri”, la música (a ser posible la sintonía de “Bob, esponja” o la del “Mic”), la playa, la fruta,los helados de palo, las olivas y el cuento aquel horrible que nos regalaron hace años con voces de ultratumba…Que más da, a él le encanta ese libro del demonio, no? ¡Pues perfecto!

Mario me da los buenos días cada día, escucho sus pies corriendo cual Neymar  por la banda en el Camp Nou (Luis Enrique en serio, cámbiale de posición este año),  o como el correcaminos huyendo con sonrisa burlona del coyote y entonces…me viene a buscar. Desayunamos y monta un Cristo con la leche, el mató, los cereales o el jamón en dulce, y nos reímos, bueno, que demonios, yo me pongo histérico, y es que el “baby led weaning” es muy guay y va genial, pero lo reconozco, en ocasiones hace que me ponga un embudo en la cabeza.

Para cambiarle el pañal a Mario, necesitas la ayuda de Hulk. Bueno, más bien la ayuda entera de “Los vengadores” y quizás aún así habría que pedir ayuda a Batman o Superman. Si por él fuera, se estaría cepillando los dientes el día entero con su flamante cepillo de “Los pitufos”. También le encanta bañarse con su hermano y hacer fiestas de te y pócimas en la bañera, en las que siempre acaba bebiendo esa agua llena de todo, menos de agua.

Mario tiene nombre de superhéroe de videojuegos, de canción, de poeta, de futbolista, de escritor de novelas de amor, de cineasta, de librero, de churrero, de vendedor de maletas, de quiosquero, y por supuesto de heladero. Me da igual lo que decida ser…con que sea feliz, me conformo.

Mario se llama Mario porque su hermano así lo quiso. Le dimos a escoger entre 4 nombres, y escogió Mario. ¿Y porqué Mario? Pues por la canción de M-Clan, esa sintonía que nos ha acompañado durante años en el hogar. Mario  se come las galletas Oreo (si soy un mal padre y a veces le doy alguna) y se come solo lo del medio como el niño del anuncio. Mario adora a su hermano, que más da que Martí lo chinche una y otra vez hasta la saciedad, eso es lo de menos, el Martí es el Martí, su hermano mayor, su ídolo.

Mario saluda a todo el mundo, en especial a las palomas y a los perros (su gran debilidad) y lleva un montón de tiempo conmigo mientras mamá trabaja, con nuestras rutinas, nuestras bromas, nuestras galletas, palitos, toallitas, risas, lloros, macarrones y mochilas ergonómicas. Cuando me quedé solo con Mario, para que engañaros…estaba acojonado. Por el tema dormir, lactancia, apego con su madre…por todo. Solo deciros que después de éste año y 5 meses, he aprendido mucho…de Mario.

Mario ha logrado lo que nunca antes hubiese logrado nadie…que el que os escribe fuese constante, y  junto a su madre y su hermano, han logrado que este viaje con mapa, compañeros de aventuras, brújula algo rallada,  tesoros, pócimas, magia desmesurada, villanos, capas, espadas y demás…esté llegando a buen puerto. Y yo que se lo agradezco…a su hermano, a su madre, a Mario…y a todos vosotros. Porque como diría la canción: “Mario pinta de luz su corazón, mientras el mundo explota”. Creo que jamás una letra dio tanto en el clavo, al fin y al cabo esa luz no solo es  la de Mario, también es la de Martí, la de todos los niños y la de los que aún conservamos el niño dentro.

Me encanta ver dormir a Mario…sobretodo cuando, poquito a poquito, va cerrando los ojos, entonces, sonrío, y me doy cuenta una vez más (y ya van muchas) de lo afortunado que soy.

Felicidades Mario, que sepas que tu padre ahora que estas durmiendo, te ha escrito un post que hace 100… y que es para ti.

Gracias por todo, te quiero chiquitito.

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10 Respuestas a “POST NÚMERO 100.

  1. Oh! Has hecho que me emocione truhán!
    Me encanta ese enamoramiento único y especial que los papás tienen con sus hijos. Mi hija y su papá tienen un rollito así, muy genuino.

    Felicidades por tu post número 100! Y felicidades a Mario, por tener un papá tan molón!

  2. Bueno… Mejor homenaje y mejor post, no podían escribirse para celebrar tan marcado número. Genial, como siempre.
    No puedo ni empezar a imaginar cómo podrán llegar a sentirse los niños, cuando dentro de unos cuantos años descubran el blog y buceen en él, leyendo todas las cosas hermosas que escribió de ellos su padre. ¡¡Se me pone la piel de gallina!!

    Felicidades, familia…

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