LA MAMÁ ES TERRENAL!

Hay un momento en la vida de los padres, en que mamá baja del Olimpo, se hace terrenal, de carne y hueso, es un momento en el que no brilla, en el que por segundos, no mola. Un momento  en el que papá que es un oportunista sinvergüenza, aprovecha para sacar pecho, para levantar la “Champions” sin permiso, para bailar como un mezquino a lo Will Smith en “El príncipe de bel Air”, para decirles con la mirada a sus pequeños, que joder, el papa también mola, que se fijen, que su madre les quiere mucho si…pero que el papá…el papá es guay de verdad!!!!

Es un momento en el que no necesitas ningún libro con mítico título del palo: “Como ser un  papa molón”, porque simplemente, lo eres! almenos a ojos de los dos peques! Sí, lo que haces es lo más despreciable del mundo, con un punto carroñero y es lo más parecido a cuando la chica que te molaba desde hacia tiempo acababa de romper con su novio de toda la vida, y estaba destrozada, abatida…y tú, como por arte de magia aparecías y le ofrecías tu hombro, para más tarde ofrecerle otras cosas.

Sí, estoy hablando del momento del helado. A mi mujer si hay algo que le saque de quicio, que pueda con ella y la convierta en un monstruo despiadado con tres ojos y unos dientes afilados con los que no dudaría en arrancarles la cabeza a sus dos  hijos, es que se coman su helado. Y digo helado porque en general suele ser en ese momento, aunque también hay otros casos parecidos con otro tipo de postres, y si además éstos llevan chocolate, mi mujer llega a límites demenciales. Y es que la princesa Amidala mata por su helado, por su postre o por lo que tenga entre manos que sea de chocolate.

El conflicto empieza cuando Martí se pide un helado, el que sea, un helado de esos bizarro Haribo con ositos dentro y que sabe a caramelo, y que  por cierto al mirar los ingredientes es para salir corriendo, un entrañable Drácula, uno de esos  con dibujos mediáticos y un huevo de chocolate encima (creo que los límites permitidos de azucares en niños se desbordan con este helado), un frigopie…y entonces cuando empieza a saborear su postre con extrema felicidad, te mira con los morros manchados y te dice: “Cuando lleguemos a la mitad…nos lo cambiamos, vale?”.

Tanto a mi mujer como a mí la idea no nos entusiasma, sin embargo un servidor es consciente que es su momento de gloria, una oportunidad única para quedar como un padre enrollado y más sabiendo que en breves momentos (como en tele5), mamá bajará a la tierra para convertirse en un ser despreciable durante unos minutos. Y así es, Martí dice las palabras mágicas, y es entonces cuando llega la tormenta, y más si mamá se está comiendo  dos helados en concreto: El calippo o el cornetto. Es entonces cuando la metamorfosis de la mamá guay y cariñosa, pro-crianza natural y porteadora a un ser que será lo más parecido a Cruella de Vil….será un hecho.

Con el calippo porque claro, el cambio de helados llegará justo en ese momento orgásmico en que el calippo se está acabando y está desecho y queda ese liquidillo dulce y fresquito que  el pequeño Martí va a saborear y la mamá no, y el cornetto porque es por todos sabido que el mayor placer del  mítico cucurucho es que justo la galleta final, el último pico…que está relleno de un delicioso chocolate, que por cierto también se lo comerá Martí y no la mamá…se siente.

Y mientras mamá empiece  a  protestar, a remugar de muy malas maneras y poco a poco su piel cambie de color, le salgan grietas por todas partes, le cambie la voz, le salgan millones de canas al instante, sus ojos se llenen de sangre para acabar aceptando el trueque  de helados de muy malas maneras (algo así como cuando Mourinho pierde y tiene que hablar al final del partido), papá aceptará a la primera, marcándose un tanto de oro, señalando el dedo hacia arriba y gritándole al mundo paternal: “Como molo!”.Y entonces el más feliz será Martí, que habrá saboreado los 3 helados y os podéis imaginar lo “on fire” que estará, y que sí, su madre durante unos segundos  habrá sido la villana perfecta para cualquier film animado y su padre habrá molado un montón porque habrá aceptado con una sonrisa de oreja a oreja el dichoso trueque… sin embargo y a pesar de todo…madre no hay más que una, por muy terrorífica villana en que se convierta, o no?

Sí, puedo llegar a límites detestables, demenciales y oportunistas a más no poder, pero entenderlo, es mi momento. Y sí, el resto de la semana mamá será la heroína de los peques, para cualquier cosa que necesiten, la llamarán a ella antes que a mí, e incluso si la llaman y aparezco yo, no tendrán ningún reparo en despreciar mi ayuda. Por eso el momento del helado por muy ruin que sea… ¡es mi momento!

Me entendéis, verdad?

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9 Respuestas a “LA MAMÁ ES TERRENAL!

  1. ^_^
    Mi padre prepara unos postres buenísimos. Se llaman “fresones con chocolate” (no creo que hayáis oído hablar nunca de ellos ^_~) y el otro día, cuando fuimos a su casa, me di cuenta de que precisamente estaban recién preparados (los fresones cortaditos, bañados en su propio jugo, dulzones… aunque la nata hace años que es de espray) y de que hacía milenios que no los probaba. Así que me serví un plato mientras mi madre le preparaba al peque una papilla de frutas (aunque saben perfectamente que en casa el nene se toma las frutas enteras, a ellos les gusta darle potito, qué se le va a hacer!).
    Él se dio cuenta y (no comer por haber comido…) se acercó a mi con los ojos como platos mientras yo apuraba rápidamente.
    “No le darás?”, preguntó mi padre.
    “Nop.”
    “Por qué?” (Supongo que esperaba un razonamiento del tipo “aún no puede” o cosas por el estilo.)
    “Porque es mío”, y me quedé tan ancha.

    Dile a la madre de tus hijos que hay cosas que no se comparten: la novia, la pluma… y tus postres preferidos.

  2. JAJAJAJAJA! Com m’he rigut Charles! He visualitzat tota la situació! i m’imagino la cara de la Vane… Igual que la meva quan els meus fills volen un gelat i jo una orxata i m’acabo cruspint jo un gelat nuclear de maduixa trngènica i ells es foten la meva orxata artesana … ELs estamparia!

  3. ¡Pero qué malo y aprovechado! Algún defectillo tenía que tener la pobre mujer. No te creas que yo para mi comida también soy muy mí, y ando escondiendo por la casa lo que no quiero que otros me quiten (parezco una niña de la postguerra, vamos). En mi casa el tema del helado también era un drama, pero porque mi padre nos los quitaba a mi hermano y a mí: en lugar de cogerse uno para él solo le gustaba comerse los nuestros y chincharnos y creo que por eso sigo escondiendo lo que me gusta ¡traumatizada de por vida me ha dejado!

  4. jajajajaja. Pero que malo eres. Dile a tu mujer, Reina Amidala, que lo mejor para que no quiera el corneto, es que justo antes de que sepas que el niño te dice que quiere cambiar, muerdas la parte de abajo del corneto. Te comas la galleta con el chocolate y termines succionando lo que queda de helado, para él solo se pueda comer una galleta sin mucho más.
    Eso es lo que hacía con mis primos pequeños cuando querían cambiar el helado 😛 😛
    Que conste que yo seré una madre como ella. El helado, mi fabuloso y adorado helado o postre tener que cambiarlo a la mitad????!!!!???? OMG no creo que pueda. Me costó horrores hace una semana decirle que sí a la hija de mi primo, cuando ella se había acabado el helado y quería terminar con lo poco que quedaba de mi magnum blanco. uffffff, pero bueno, le dejé que se lo quedara, al fin y al cabo me lo pidió por favor.
    Supongo que cuando Carlota nazca y crezca, empiece a comer helados y postres, su padre será el heroe, porque lo que es yo, seré pero que la peor villana de cuento jamás encontrada. 😀 😀
    BESOTES

  5. Hacia tiempo que no me sentía tan identificada con un post!! Mi helado es mio, lo elijo a conciencia y no estoy dispuesta a compartirlo. Mientras mi marido molón, soy superguay ofrece el suyo, cambia, mezcla sabores…yo me lo como rápido, con desesperación para que nadie pueda pedirme el final de mi cucurucho, ese que tiene chocolate y NO pienso compartir. Soy una villana, y lo asumo, jeje

  6. Jajajajajajaja!!! Me temo que tengo el mismo problema con el chocolate que la princesa Amidala.
    Dile que a ver si cuela que los pequeños jedis empiecen con los ricos y cuando os lo cambien os toque la parte chachi!!! Además, así te queda en la boca el sabor final del conito de chocolate y no la plasta rosa del frigopie!
    Igual no es el mejor mensaje de madre, pero es que el chocolate….

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