“UN INVIERNO EN LA PLAYA”.

De pequeño adoraba hacer redacciones en clase. Recuerdo aquella sensación de extrema felicidad al escuchar las palabras de la profesora, mientras la inmensa mayoría de niños ponían mala cara y protestaban. En EGB gané tres premios florales e incluso uno de ellos, se lo quise regalar a una chica preciosa llamaba Fransina, pero finalmente no lo hice.

¿Por qué os explico todo esto? Pues por una razón: Hubo un día que decidí que quería dedicarme a escribir, que me encantaría ganarme la vida en ello, desde el día que lo tuve claro, mi relación con el mundo de la escritura en cualquier ámbito (libros, cine, tv) ha sido bastante surreal y desoladora…

Empecemos:

Hice unas pruebas de guión para un programa infantil para televisión muy conocido años atrás y en la actualidad, con la desgracia que era un formato americano, no hubo acuerdo con la producción de aquí y yo me quedé sin hacer guiones. Y lo que es peor, el productor de dicho programa con el que me unía  una gran amistad, empezó a “tirarme los trastos” literalmente (algún día os explicaré la anécdota de la maleta metálica y el documental de educación sexual). Me parece muy bien que un señor cincuentón me “tire los trastos”(allá él)…lo que no me parece tan bien es que juegue con la ilusión de un veinteañero. Lo realmente traumático de aquella época, fue que cualquier contacto con gente del sector audiovisual acababa relacionado con “tiradas de trastos” hacia un servidor, parecía que tuviese un imán, lo que provocó dos cosas: Primero, un infinita paranoia y apabullante terror a tener cualquier entrevista o contacto con el mundo audiovisual, y segundo, uno de los comentarios más divertidos que le he escuchado decir a mi hermana Irene: “Vamos, que seas padre es casi un milagro, no?”.

Por suerte después tuve más entrevistas y conocí mucha gente del sector, y nadie me “tiró los trastos”. Vaya, el imán se había estropeado…PERFECTO! 🙂

Sigamos…hice un guión de un cortometraje en 35 mm, se rodó, se estrenó en los cines Icaria de Barcelona, pero el director y el productor se odiaban a muerte, el productor ejecutivo era un ladrón, y el corto pasó sin pena ni gloria. Vamos, lo que se dice una serie de catastróficas desdichas….

Hice unas pruebas de guión para la serie de tv “7 vidas”, también hice algo para la productora  “El terrat”, hice pruebas para el “Club Super 3”, también me entrevistaron para una productora de animación…. y todos con el mismo resultado…nada de nada. Y una pena, porqué cualquiera de esos trabajos me hubiese hecho realmente feliz.

Hice 3 veces la prueba de “lector de guiones” para Filmax….y parece ser que ni a la tercera fue la vencida.

Estaba claro o que aquello no era lo mío o que había gente que lo hacía mejor que yo…

Escribí 2 libros, si, me los autoedité, fuimos todos muy felices y nos lo pasamos muy bien….Sin embargo, perdí mucha pasta (demasiada), por no hablar de algunos amiguetes que se quedaron el libro sin pagarlo.

Vendí el guión de un largometraje a una productora. Todo pintaba bien y a pesar de hacerme reescribir 8 veces el guión en jornadas realmente interminables, y obligarme a  convertir una “comedia urbana” en una “comedia de bodas”, parecía que haríamos un telefilm para tv. Pero se arruinó la productora, y el proyecto quedó en el cajón de vete a saber dónde.

Un guionista muy importante me dijo mientras tomábamos un café que se había leído un guión mío, y que le había encantado, y me propuso escribir un largometraje juntos . Entonces pensé que mi momento…había llegado. Pero no, el guionista en cuestión empezó a tener un éxito apabullante…y se olvido de mi, ei! y yo que lo entiendo!

Seguro que hay alguna que otra prueba, contacto o entrevista pero ahora mismo…no la recuerdo.

Sí, hay momentos en que me hubiese encantado ser uno de esos niños de mi clase que protestaban cada vez que la profesora decía que se tenía que hacer una redacción. Sí, hay momentos en que me gustaría no tener estas inquietudes en mi interior, esa necesidad imperiosa de escribir, ni que sea en un hoja de restaurante de menú de 9 euros. Sí, hay momentos en que desearía no abrir mi corazón, dejarlo  tranquilo, y tener otras gustos, inquietudes o habilidades. no sé…otras cosas con las que quizás hubiese tenido mucha más suerte en la vida que el escribir.

Quizás esté destinado a trabajar en otra cosa, no sé, salvando ballenas, haciendo espectaculares cafés de esos con formas, trabajando en el campo, hacer de actor porno (no creo que diese la talla, ups) o limpiando las piscinas de la zona alta de Barcelona, y esté aquí perdiendo el tiempo con el ordenador.

Entonces un día mi tío José y mi amigo Dani me recomiendan un film llamado “Un invierno en la playa” y lo veo…y me enamoro del guión y de sus personajes. Entonces pienso  que quizás si vale la pena seguir escribiendo guiones, libros y blogs. Que si que vale la pena seguir enviando currículums, proyectos y hacer pruebas. Y que si que vale la pena seguir teniendo contactos, por muy que a veces tengas que pasar situaciones bochornosas al éstos querer de ti algo más que tu escritura (ya me entendéis).

En fin, que quizás algún día un servidor se levantará, se tomará el café de rigor, mirará por la ventana y querrá ser como uno de esos niños protestones de las redacciones…y entonces lo será. O quizás no, y un servidor se levantara, se tomará su café de rigor, mirará por la ventana y encenderá el ordenador para seguir escribiendo.

Lo que sí sé es que a día de hoy solo hay una cosa  junto a los besos de mi mujer y las sonrisas de mis dos hijos que me hace feliz…Sí, lo habéis adivinado…es escribir.

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4 Respuestas a ““UN INVIERNO EN LA PLAYA”.

  1. Y que bueno que te gusta escribir, porque yo adoro poder leerle, me encanta la jocosidad y la simpatía con la que cuentas todo, y gracias por el trailer, ésta película, seguro, seguro que la voy a mirar.

    Por cierto, compartimos un mismo deseo, escribir, publicar, tocar vidas, al menos eso creo yo que quiere todo escritor, justo ahora estoy escribien mi primera novela romántica y a la vez, otra infantil, a veces me desanimo e imagino que es una pérdida de tiempo que no va a ninguna parte; otras quiero creer que vale la pena y que en su momento de algo servirá. Un abrazo desde República Dominicana 😀

  2. Nunca es tarde para que llegue la oportunidad que esperas. El mundo de los guionistas es bien difícil y más ahora con tanta crisis y tantas producciones frustradas y productoras quebradas, pero en algún momento tendremos que salir de este bache económico y quizás entonces te llegue tu momento. Mientras tanto ¡seguiré encantada de leerte en tu blog!

  3. A mi también me pasaba eso ….soy ilustradora y la solución fue BIODESCODIFICARME (Enric Corberá). Ahora ya publico, por fin!!!!!. Besicos y suerte!!!!.
    Posdata: Cuando la conciencia no la haces consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino. Carl Gustav Jung.

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