SUPERLÍDIA

Fue hace unas semanas. Fue en el cumpleaños de Xavi, el hijo de Jordi y Cris, el pequeño cumplía 3 años y lo celebraron en un parque con la familia y amigos, y nos lo pasamos tan bien…fue realmente bonito y entonces al rato de empezar la celebración, vinieron otros amigos, la Lídia y el Àlex con su pequeña hija Ariadna.  Lídia al verme,  me dijo con su enorme sonrisa: “como estás “superpapá”?

Por un segundo… miento! Por una décima de segundo floté, volé, me sentí un emperador romano, me sentí koeman marcando de falta en Wembley, me sentí Michael Jordan  con sus dedos llenos de anillos por lo campeonatos logrados, me sentí Shakespeare, Spielberg, …. Neil Armstrong pisando la luna.

Entonces bajé al mundo real, al bonito parque donde estábamos del mundo real y pensé: “hombre…no soy un superpapá…no tengo ningún tipo de superpoderes…”.

Y es que que no tengo poderes arácnidos, no puedo volar ni tirar rayos con mis puños, ni veo a través de las paredes y  lo más parecido a un traje de “superheroe” es mi entrañable pijama de “Mickey y sus amigos” que me regaló mi abuela hace 10 años. Tampoco  vivo en una “batcueva” (ya me gustaría), ni tengo un coche o moto de esos que vuelan y resisten a todo tipo de despiadados ataques del villanos de turno. Y salvar el mundo?   ni mucho menos salvo el mundo…pobre humanidad si de mi dependiera salvar el mundo.

Si con esas palabras Lídia se refería a que lo estoy haciendo bien como papá…bueno eso mejor preguntárselo a mis 2 hijos (a ser posible preguntárselo mejor a Mario, el pequeño de mes y medio…por si acaso), y entonces pensando pensando, se me pasaron por la cabeza  todas  las cosas que hago bien con mis hijos Martí y Mario: “Yuhu….hago un montón de cosas chulas con mis hijos, soy un superpapá, bieeen!!” pensé entusiasmado… pero automáticamente pensé también en las que hago mal:” Vaya…pues no soy un superpapá, está claro” .

Y es que quizás Martí no debería  comer tantos caramelitos “Pez”,  y quizás debería jugar más con él… llevarlo más al parque? Hombre lo llevo un montón de veces, pero seamos sinceros, hay días que tiene que ir “si o si” y yo prefiero hacer cualquier otro cosa. Quizás debería estar más por Mario, sin tener miedo a que Martí sienta celos, ahh y de paso cambiarle más pañales ya puestos. Quizás debería tener más paciencia con Martí en esos momentos con tintes de  3ª guerra mundial: Sí, las rabietas. Y de paso y a poder ser posible al decirle que  por favor no grite,  decírselo con un pequeño detalle: sin gritar yo.

Y lo más importante: Quizás cuando tengo uno de esos días que está lloviendo en mi cabeza a todas horas y que lo veo todo “azuloscurocasinegro” (gran peli, por cierto),  debería hacer todo lo posible para que no se den cuenta ninguno de los dos pequeños .

Entonces me acordé  de los padres que conozco y sobretodo me acordé de sus hijos. Me acordé de los Xavi, Maria,  Eloi,  Noa, Dana, Aitana, Bruna, Bernat, Guillem, Eugènie, Marc, Joel, Olivia, Lucía,  Nil,  Pol entre muchos otros…y por supuesto a Ariadna, la hija de Lídia. Veo como sonríen, veo sus miradas,  escucho lo que dicen…y con eso me basta para saber que sus papás tienen algún tipo de “superpoder”…por lo tanto, son unos “Superpapás”.

A  Martí y a Mario les veía y les veo sonreír día a día, les veo felices. Sin embargo, seguía pensando que no era un “superpapá” ya que no lograba entender cual era mi “superpoder” y seguía sin creerme aquellas palabras de Lídia. Entonces un día, uno de esos que papá esta en la cocina, o en el baño o que se yo haciendo, y ansioso por volver al comedor para ver algo interesante en la “t.v.”, ocurrió el milagro. Volví al comedor…y la “t.v.” estaba apagada. Delante mío un niño de casi 3 años me sonreía pícaramente : “Martí, porqué has apagado la “t.v.”?”. Le dije bastante molesto.  A lo que  Martí me contestó: “No he sido yo, han sido los poderes”.

Ya sé cual es mi “superpoder”, el de que mientras juego con Martí y nos imaginamos que tenemos poderes y que yo se los paso a él con las manos,  él luego los ejecuta…pero lo hace en la realidad y a escondidas.  Sí amigos, tengo poderes de dar poderes a mi hijo, porqué os aseguro que eso de apagar la “t.v.”con mis manos en la distancia…a día de hoy aun no puedo hacerlo. Y aunque sigo sin pensar que soy un “superpapá”, está claro que Lídia sabia que gozaba de esos “superpoderes”, por eso me lo dijo. Pero entonces me pregunto… cómo sabía Lídia que yo tenía esos poderes?? Yo no se lo había explicado…podrá leerme la mente? podrá viajar en el tiempo e ir al futuro? Porqué ahora que pienso…la anécdota de la “t.v.”  pasó días después del cumpleaños de Xavi… se comunicará telemáticamente con Martí y éste se lo habrá explicado? Está claro que aquí la única “supermamá” con unos “superpoderes” alucinantes, increíbles y  que se me escapan de las manos…se llama Lídia…bueno, mejor dicho: “SuperLídia”.

Superlídia

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