“El CAMPING BLAU”

Estoy escribiendo un guión, se llama “El Séptimo” y es posiblemente uno de los retos más importantes de mi vida. Es duro, muy duro, porqué es muy complicado escribir, porqué hacía tiempo que no me ponía en serio,  porqué requiere mucha concentración y disciplina… y porqué muy poca gente puede entender que me quiera dedicar a ello. Hoy en día lo importante es tener un trabajo, un sueldo mínimamente decente y sobrevivir, es lo que realmente importa…lo demás a poca  gente le preocupa, incluso la felicidad de uno…bueno, menos para mi hijo Martí, claro. Y es que  un día me preguntó con los ojos como platos que era eso que estaba haciendo delante del ordenador, a lo que yo le respondí: “un cuento…un cuento muy largo de unos niños que están en un camping . Creo que utilicé 2 de las cuatro palabras que más adora en la vida, o sea, “Cuento” y “camping”, las otras dos son por supuesto “mamá” y “caramelitos”. Evité hablarle de que era una historia de terror y donde habían muchos monstruos y bichos raros y moría mucha gente por supuesto. Sin embargo, al decirle aquellas palabras pensando que me tomaría por loco o que no entendería nada, me sonrió y me dijo: “cuéntamelo papa”.  Yo le dije que era un cuento muy largo, y que cuando acabase de escribirlo, se lo contaría sin falta…y entonces se fue tan contento.

Dio la casualidad además, que al cabo de unas semanas, nos fuimos de camping con la familia y Martí estaba entusiasmado, feliz, eufórico, creo que en eso es como yo  y al oír la palabra camping …se para el tiempo.  Y aunque fuesen tan solo 2 días en el camping, fueron suficientes para que Martí volviera tan y tan contento de allí, que seguro  por él, se hubiese quedado toda la vida allí, al igual que  yo.

Esa misma noche, le costaba más de lo normal conciliar el sueño, así que me inventé una historia de unos niños que iban a un camping y tenían que encontrar el “tesoro de las chuches” (os imagináis que contenía el tesoro, verdad?), uno de ellos se llamaba Martí como él. Era una aventura muy dulce, demasiado quizás, algo así como una gimcama para niños que tenían que ir por las casitas de colores del camping buscando el tesoro, así que al ver que le gustó tanto,  decidí a la noche siguiente meter un poco más de “chicha” y contarle la misma historia pero creando personajes nuevos: un niño llamado Robert que se encargaba de robar todos los “tesoros de las chuches”del mundo,  un pez con bigote que se llamaba Freddy (por Freddy Mercury) que les ayudaba en la aventura dándoles pistas y  un búho llamado Carlitos que tenía un cuento mágico que si lo leías en voz alta te daba poderes para poder volar y así ir a otros campings volando por el cielo. El cuento acababa bien, ya que Robert  entendía que debía de compartir los tesoros con todos los niños….sin embargo a oscuras en la habitación, me dijo  Martí  con voz malhumorada: “El del camping!  el mismo de “esta mañana”(o sea antes), pero sin el Robert”. Así que volví a la versión light, “ya tendré tiempo de crear enemigos en otros cuentos” pensé, y es que ya me lo dijo mi cuñado Diego un día:  “tus cuentos molan mucho, pero les faltan enemigos, villanos”. Quizás por eso estoy escribiendo ahora un largo de terror…

Pasaron los días, y al ver que Martí estaba tan entusiasmado con el camping, los cuentos, etc…le expliqué que había un camping en donde el papá había ido de pequeño y que era muy bonito, y le prometí un día ir a verlo, era el camping “Sitges” pero claro, preferí ponerle un color (como en los cuentos), así que le puse “El camping Blau”. Así que ahora Martí  distingue los campings que conoce por colores, o sea el “Relax” o  el de las casetas blancas, el “Caledonia” o el de las casetas marrones y el “camping Blau”, el camping del papá, y creo que menos en el camping de mi guión de terror “El séptimo”, Martí iría a todos los campings del mundo  a buscar tesoros…sin el Robert claro.

Por esas dos cosas, voy a poner toda la carne en el asador para conseguir acabar mi guión…que  dos cosas me preguntaréis? Pues está claro: La primera por el amor que mi hijo le tiene a los campings, que a la vista está, y la segunda por la mirada  que el niño me puso (ojalá la hubierais visto) al decirle que estaba escribiendo un cuento muy, muy largo de unos niños en un camping, y es que parece que Martí con casi solo 3 años sabe lo que le hace realmente feliz a su papá… y lo mejor de todo, su papá sabe también lo que le hace realmente feliz a Martí.

camping blau

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3 Respuestas a ““El CAMPING BLAU”

  1. Hola, pues sigue tu objetivo tanto por ti como por Martí.
    Nosotros empezamos el año pasado a ir de camping con el primero y repetiremos este año ya con los dos pequeños.
    Es difícil escribir, tanto para el blog como para otros proyectos, estamos en la misma situación, pero no hay que rendirse.

    Salu2

  2. Muchas gracias por los ánimos “mis2monstruitos”, la verdad es que si que es difícil,je,je. Lo del camping para los niños es la gloria, se lo pasan tan y tan bien! Felicidades por tu blog, esta guapísimo! 🙂

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